Exámenes médicos
La clave para proteger la salud de su bebé está en hacerse exámenes médicos prenatales regularmente. Si cree que puede
estar embarazada, concierte una cita con el profesional de la salud que desea supervise su embarazo. Debería hacerse la
primera revisión en cuanto crea que puede haberse quedado embarazada.
En el primer examen prenatal, el profesional de la salud que usted haya elegido probablemente le hará una prueba del embarazo
y estimará de cuántas semanas está basándose en la exploración física y la fecha de su última menstruación. Utilizará esta
información para predecir la fecha aproximada del parto (de todos modos, la ecografía que le harán cuando el embarazo esté más avanzado ayudará a corroborar esa fecha).
A lo largo del embarazo, el profesional de la salud que supervise su embarazo la pesará y le tomará la tensión arterial al tiempo
que evalúa el crecimiento y el desarrollo del bebé (palpándole el abdomen, midiéndole el vientre y escuchando el latido cardíaco
del feto a partir del segundo trimestre de embarazo). A lo largo del embarazo, también le practicarán varias pruebas de diagnóstico
prenatal, incluyendo análisis de sangre y de orina, exploraciones del cuello uterino y probablemente por lo menos una ecografía.
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Nutrición y suplementos
Ahora que usted está comiendo para dos (¡o más!), no es el mejor momento para escatimar calorías o ponerse a dieta. De hecho,
ocurre justamente lo contrario -necesita aproximadamente 300 calorías diarias más, sobre todo cuando el embarazo esté bastante
avanzado y el bebé crezca más deprisa. Si usted está muy delgada, es muy activa o espera gemelos, necesitará ingerir todavía más
calorías. Pero, si tiene sobrepeso, es posible que su médico le recomiende no aumentar tanto la ingesta de calorías.
Comer de forma saludable siempre es importante y especialmente durante el embarazo. Por lo tanto, asegúrese de que las calorías
que ingiere proceden de alimentos nutritivos que contribuirán al crecimiento y desarrollo del bebé.
Intente seguir una dieta equilibrada que incorpore los siguientes alimentos: carne magra, frutas, verduras, pan integral y productos
lácteos de bajo contenido en grasas.
Si sigue una dieta saludable y equilibrada, tendrá más probabilidades de obtener los nutrientes que necesita. Pero necesitará más
nutrientes esenciales (sobre todo calcio, hierro y ácido fólico) que antes de quedarse embarazada. El profesional de la salud que
supervise su embarazo le recetará vitaminas prenatales para estar seguro de que tanto usted como su bebé en proceso de crecimiento
se están alimentando bien.
De todos modos, el hecho de tomar vitaminas prenatales no significa que usted pueda seguir una dieta desequilibrada. Es importante
que recuerde que debe alimentarse bien durante el embarazo. Las vitaminas prenatales son suplementos para completar la dieta, no
la única fuente de esos nutrientes tan necesarios.
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Ejercicio
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (DHHS, por sus siglas en inglés) recomienda por lo menos 150 minutos
(es decir, dos horas y media) a la semana de actividad aeróbica de intensidad moderada a aquellas mujeres que no sean muy activas
de por sí ni realicen actividades vigorosas. Si usted es muy activa o está acostumbrada a realizar actividades aeróbicas de intensidad
elevada, tal vez pueda continuar con los entrenamientos, siempre y cuando su médico lo considere seguro. No obstante, antes de iniciar
o continuar con cualquier programa de ejercicio físico, hable primero con su médico.
Está demostrado que hacer ejercicio durante el embarazo es sumamente beneficioso. El ejercicio regular puede ayudar a impedir una
ganancia de peso excesiva, reducir los problemas asociados al embarazo (como el dolor de espalda, las piernas hinchadas y el
estreñimiento), dormir mejor, aumentar la energía, mejorar el aspecto físico, prepararse para el parto y reducir el tiempo de recuperación
posparto.
Las actividades de bajo impacto y moderada intensidad (como andar o nadar) son magníficas elecciones. El yoga o el método Pilates,
para embarazadas también son buenas opciones. Son actividades de bajo impacto y trabajan tanto la fuerza como la flexibilidad y la relajación.
Pero debería limitar el ejercicio aeróbico de gran impacto y evitar los deportes o actividades que conllevan un riesgo de caídas y/o de
lesiones abdominales. Entre las actividades prohibidas durante el embarazo se incluyen los deportes de contacto.
Independientemente del tipo de ejercicio que elija, haga descansos frecuentemente y recuerde beber abundante líquido. Y déjese guiar
por el sentido común: si nota que le falta el aliento, se empieza a encontrar mal o tiene alguna molestia, baje el ritmo o interrumpa la
actividad. Si tiene alguna duda sobre la práctica de determinada actividad o deporte durante el embarazo, consulte a su médico para
que le dé recomendaciones específicas al respecto.
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Durante el embarazo, lo que evite introducirse en el cuerpo (o exponerse a ello) es casi tan importante como lo que introduzca en él.
He aquí algunas sustancias a evitar:
Alcohol
Aunque beberse una copa de vino a la hora de cenar o tomarse una cerveza con los amigos de vez en cuando puede parecer inofensivo,
nadie ha determinado cuál es la “cantidad segura" de alcohol que se puede tomar durante el embarazo. El alcohol, una de las causas más
frecuentes de anomalías congénitas mentales y físicas, puede provocar problemas graves en un feto en proceso de desarrollo.
El alcohol llega fácilmente al feto, que está mucho menos preparado que la madre para eliminarlo de su organismo. Esto significa que el
feto tiende a desarrollar una concentración de alcohol en sangre elevada, que permanecerá en su organismo durante períodos de tiempo más
largos que en el organismo de la madre. Y el consumo moderado de alcohol, así como las borracheras periódicas, puede dejar secuelas en el
sistema nervioso del bebé en proceso de desarrollo.
Drogas
Las mujeres embarazadas que consumen drogas exponen a sus bebés a múltiples riesgos, incluyendo el parto prematuro, el retraso del
crecimiento, diversas anomalías congénitas y problemas de aprendizaje y de conducta. Y sus hijos podrían nacer siendo adictos a las drogas
que ellas consumieron durante el embarazo.
Si usted ha consumido cualquier droga en algún momento durante el embarazo, es importante que informe al profesional de la salud que supervisa
su embarazo. Aunque usted haya dejado de consumir drogas, su bebé podría correr el riesgo de desarrollar problemas de salud.
Nicotina
A usted no se le ocurriría encender un cigarrillo, ponérselo en la boca a su bebé y animarlo a dar una calada. Por ridícula que pueda parecerle esta
escena, las mujeres embarazadas que continúan fumando están obligando a fumar al feto que llevan dentro. Las madres fumadoras transmiten
nicotina y monóxido de carbono a los bebés que se están formando en sus vientres.
Los riesgos a que se expone el feto de una madre fumadora incluyen: parto de bebé muerto, parto prematuro, bajo peso natal, síndrome de muerte
súbita del lactante, asma y otros problemas respiratorios.
Cafeína
El abuso de la cafeína se ha asociado a mayor riesgo de aborto, de modo que lo más sensato es que limite, o mejor que evite por completo, el consumo
cafeína si es capaz de hacerlo.
Y recuerde que la cafeína no se encuentra solamente en el café. Muchos tipos de tés, las bebidas de cola y otros refrescos contienen cafeína. Intente
cambiarse a productos descafeinados (que es posible que contengan algo de cafeína, aunque en cantidades mucho menores) o a alternativas que no
lleven cafeína.
Si se está preguntando si también debería dejar de tomar chocolate, que también contiene cafeína, la buena noticia es que puede tomarlo, aunque
con moderación. Mientras que una tableta de chocolate contiene un promedio de entre cinco y 30 mg de cafeína, una taza de café contiene entre
95 y 135 mg. O sea que puede tomar pequeñas cantidades de chocolate durante el embarazo.
Ciertos alimentos
Aunque necesita comer abundantes alimentos saludables durante el embarazo, también necesita evitar las enfermedades que se pueden transmitir
a través de alimentos, como la listeriosis y la toxoplasmosis, que pueden poner en peligro la vida del feto y provocar anomalías congénitas o abortos.
No pruebe los siguientes alimentos: quesos cremosos no pasterizados, leche, zumos y sidra de manzana no pasterizados, huevos crudos o alimentos
que contengan huevo crudo, carne, pescado (sushi) o marisco crudos o poco hechos, embutidos, fiambres o salchichas (a menos que se calienten
hasta que empiecen a humear)
Limpiar el cajón de los excrementos del gato
Si tienen gatos en casa, el embarazo es un período durante el cual debería abstenerse de limpiar el cajón de los excrementos de sus mascotas.
¿Por qué? Porque la toxoplasmosis se puede contraer al entrar en contacto con excrementos de gato y puede provocar graves problemas, incluyendo
parto prematuro, retraso del crecimiento y graves anomalías oculares y cerebrales en el feto. Cuando una mujer embarazada contrae esta infección a
menudo no presenta síntomas pero, aún y todo, puede transmitírsela al bebé en proceso de desarrollo.
Medicamentos de venta con y sin receta médica
Incluso algunos fármacos de venta sin receta médica de uso frecuente que, por lo general, son seguros están prohibidos durante el embarazo debido
a sus posibles efectos adversos sobre el bebé. Y algunos medicamentos de venta con receta médica también pueden ser perjudiciales para el feto en
proceso de desarrollo.
Si antes de quedarse embarazada le recetaron algún medicamento para una enfermedad o trastorno que todavía padece, consulte a su médico para
que le ayude a sopesar los efectos beneficiosos y los riesgos potenciales de seguir medicándose y de dejar de hacerlo.